Mark Zuckerberg, creador de Facebook, ha admitido esta semana que el comportamiento de su hija Max en las redes sociales es “preocupante”. Según él, la niña, pese a tener sólo tres meses de vida, ya ha aprendido a utilizar Facebook como una herramienta “para zorrear”.

“Ha empezado a posar en las fotos con la intención de mostrar su faceta más picante y sexy”, aseguraba el empresario, revisando concienzudamente los comentarios de la gente en el muro de su retoño.

En palabras del propio Zuckerberg, todo comenzó cuando su mujer, Priscilla, publicó una foto de la niña en la bañera “haciendo ‘top less'”. Aunque insiste en que su hija Max es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo, señala también que “es un poco pronto”.

Tras esa foto, se sucedieron varias más: “En una aparecía con el culo en pompa en la cuna, en otra lamiendo un chupete, comiéndose un pastel y embadurnada de nata, poniendo morritos…”, lamenta Zuckerberg. “Y estoy hablando de las fotos que tiene públicas, no quiero ni pensar en las que sube en privado para que las vean sólo sus ligues”, añade horrorizado.

Chan, la madre de la niña, cree que su marido está exagerando y viendo una doble lectura inexistente en las fotos de la criatura, que son “como las de cualquier bebé”. El padre discrepa: “Ella es muy blanda y entiendo que quiera proteger a su hija. Pero esto, o lo cortamos de raíz o, cuando Max tenga cinco años, no quiero imaginarme las barbaridades que puede colgar”.

Además, informa de que ya ha pedido al FBI que rastree las cuentas de “todos esos desviados y pervertidos que le dieron al ‘Me gusta’ a las fotos de mi hija”.

Zuckerberg ha alertado del peligro de las redes sociales cuando se trata de menores y ha aconsejado a los padres responsables que no permitan que sus hijos se acerquen a “esos nidos de degradación moral, ‘selfies’ y autopromoción sexual”.