El Ayuntamiento de Madrid ha emprendido la ardua y polémica tarea de retirar de la vía pública los monumentos franquistas que seguían formando parte del paisaje urbano. Pero seguro que en los domicilios particulares de miles de españoles siguen perviviendo vestigios de la dictadura. Súmate a las autoridades y pon tu casa al día. Nosotros te ofrecemos algunas pistas para detectar restos preconstitucionales en tu hogar.

Cocina a gas butano Fabiola: si has alquilado una vivienda de obra antigua, es probable que el casero siga manteniendo este electrodoméstico con el que Francisco Franco se preparaba los huevos revueltos mientras firmaba ejecuciones. Deshazte de ella y que te pongan vitro, que estamos en democracia.

La Barbie Nacional: puede que la famosa muñeca con la camisa nueva que hace el saludo franquista esté enterrada bajo capas de ropa en las cajas del trastero. Un recuerdo de tu infancia que remite a los episodios más negros de la dictadura, cuando las niñas soñaban con ser rubias, frívolas, esbeltas y buenas señoras de su casa. ¡Cómo hemos cambiado!

Pelusas preconstitucionales: si mueves el sofá del salón, verás que debajo de él perviven numerosas pelusas de la época franquista que retienen el dolor de aquellos tiempos. Si tu abuela se echa a llorar al descubrir ese nido de polvo, es porque toca barrer el piso a fondo.

El armario del rojo: muchos hogares españoles de aquellos tiempos disponían de un armario pequeño al fondo de la casa en el que escondían a un rojo. Ábrelo a ver si sigue allí, pues muchos se olvidaron de liberarlos en su día.

Póster de “Le chat noir”: este emblema de La Falange que ensalza la figura del gato fascista sigue, incomprensiblemente, decorando multitud de apartamentos y muchas veces sus dueños ni siquiera saben cuál es su historia.

Router de 65k de Telefónica de España: Llama al 1004 y que te pongan fibra, que seguro que te siguen cobrando Internet en pesetas.

Orientación cara al sol: muchos edificios construidos durante la dictadura están con toda la fachada cara al sol. Si es el caso del tuyo, es hora de buscar alternativas en Idealista.

Tu abuelo José Antonio: aunque siempre se niega a hablar de aquellos tiempos, todos sabemos que tu abuelo es un monumento franquista como la copa de un pino. Así que ya sabes.