Después de tocar fondo tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el sector de la construcción en España está repuntando y esta realidad puede apreciarse claramente en la capital, donde las nuevas construcciones se están erigiendo incluso sobre la sólida masa que conforma la famosa “boina” de contaminación de Madrid.

“La gente quiere vivir cerca del centro pero a precios de extrarradio”, explica Andrés Ortuño, responsable de financiación Real Estate en BBVA. “Por tanto, la única solución es construir hacia arriba, y en Madrid afortunadamente hay un terreno compacto que puede soportar grandes estructuras porque es prácticamente indestructible”, añade el experto.

Aunque el Ayuntamiento luche por combatir los elevados niveles de contaminación de la ciudad y sean muchos los ciudadanos que lamentan que el emblemático cielo madrileño se oculte ahora detrás de un enjambre de grúas y bloques de cemento, la realidad es que los llamados “pisos de la boina” ofrecen vistas espectaculares a precios asequibles. “Es una oferta imbatible, la gente está reservando los inmuebles con cinco años de antelación”, sentencia Ortuño.

Desde el área de Medio Ambiente del consistorio se teme que, de cara a 2030, el tráfico de la boina haya generado otra boina por encima. “Parece que estamos ante una nueva burbuja inmobiliaria que está ascendiendo cada vez más hasta que toque techo, explote y nos caiga toda la mierda encima”, comentaba un portavoz de la institución.

“Ya vivimos encima de capas y capas de rocas, barro y porquería. Luego se asfalta y no se ve nada”, argumenta Paco Ramos, responsable de Construcciones Paco Ramos y Hermanos Paco Construcciones SL. Ramos está a punto de firmar un contrato para construir el nuevo aeropuerto “Madrid-Barajas-Boina de Adolfo Suárez”, situado sobre la capa de contaminación que se ha formado justo encima del aeropuerto actual.