La Real Academia Española (RAE) ha anunciado esta mañana que el uso de la palabra “cuqui” como sinónimo de “mono” será normativo a partir de ahora siempre que el hablante gane más de diez mil euros al mes.

Se trata de la primera aceptación de un término del castellano que va directamente vinculada a la clase social de los hablantes. Una estrategia que obligará a tener en cuenta quién escribe antes de determinar si un texto contiene errores.

Aunque algunos expertos critican que la medida “traslada las desigualdades sociales al ámbito de la lengua”, la RAE defiende que “la lengua tiene que ser un reflejo de la sociedad, en lo bueno y en lo malo”.

La entidad tampoco descarta que, en un futuro no muy lejano, haya que pagar para hablar de determinada manera. De hecho, la Administración ya planteó hace meses la necesidad de que los padres de los recién nacidos que vayan a llamarse “Bolola”, “Gonzalo” o “Borjita”, entre otros nombres, tengan que presentar sus últimas tres declaraciones de la Renta.

“Nadie que no gane esas sumas de dinero estará interesado en utilizar términos como ‘cuqui’. Lo que esta medida pretende es evitar que alguien hable por error como una persona de otra clase social. Haría el ridículo”, precisan los académicos. La RAE se propone ir más allá y acotar también el uso y la pronunciación de expresiones como “osea”, “tope de guay”, “ya ves, tía” o “hace un frío de pistas”.

Asimismo, se está elaborando un diccionario “Pijo-Español” para que los que tengan un nivel medio o bajo puedan entender el habla de quienes disfrutan de un nivel alto de vida y de habla. “Es importante que las clases sociales puedan comunicarse, especialmente para entenderse cuando haya que pedir limosna o servir”, insiste la RAE.

“Me parece cool, me parece nice. Por mí okey”, sentenciaba esta mañana uno de los primeros beneficiados por la inclusión del nuevo término en la zona alta del diccionario.

“Es un paso atrás en la lucha por la igualdad. Ahora que habíamos conseguido que los pobres pudieran beber té, nos salen con esto”, lamenta un portavoz de la asociación “Acción por la Igualdad Social”.