Hay varias cosas de tu casa que deberías modificar un poquito para evitar que las citas que llevas pongan el pie en la puerta antes de que se cierre para salir corriendo tras darte un empujón.

La foto enmarcada de mamá que preside el salón: esa que te hiciste en un estudio de fotografía con tu madre, en la que sale abrazándote con un fondo de nubes, sólo hará que la cita que has llevado a casa descubra que aún eres un ser infantil e inseguro en lugar de la bestia sexual que, por alguna extraña razón, había creído que eras.

Tu foto con Rajoy del viaje que hiciste a Galicia con tus primos: quizá -por una vez- no sea lo primero que debas enseñar mientras te quedas mirándola y diciendo “¿Qué?”.

El toque “rústico” del baño: los tubos de papel higiénico gastado colocados en forma de pirámide sobre uno de los muebles del baño no ayudan a proporcionar calidez al baño y el taco de servilletas marca “Gracias por su visita Bar Muñón” pueden romper el clima romántico si tú y tu cita decidís daros una ducha juntos.

Los muebles de la abuela: lo “vintage” no debería estar reñido con la elegancia, pero para ello necesitamos fusionar dos líneas estéticas diferentes. Un truco muy conocido entre los profesionales del interiorismo es retirar las fotografías enmarcadas de los familiares fallecidos que fueron propietarios de los muebles.

El futón: el detalle “bohemio” de disponer el colchón en el suelo puede suponer un freno si tu cita espera que vivas como una persona adulta, trabajadora y no heroinómana.

La mascota: antes de llevar a alguien a casa debes preguntarle si tiene problemas con los animales domésticos; no todo el mundo se siente cómodo compartiendo sofá con el cadáver del gato, que murió hace dos meses y está rodeado de flores, fotografías, monedas y otros pequeños tesoros que vas colocando ahí cada día mientras susurras “sshhh, shhh, despierta cuando quieras, amigo, no hay prisa”.

El cadáver detrás de la nevera: hay gente que se pone muy ‘TOC’ con un poquito de desorden y en seguida sudan con nerviosismo en cuanto ven un trocito de brazo putrefacto aquí y allá. ¿Por qué arriesgar una primera cita simplemente por no limpiar un poco antes de salir?

Los recuerdos nostálgicos: el cojín de tu cama con la foto estampada de tu ex demostrará a tu cita que eres una persona atenta, cariñosa y sin miedo al compromiso. Es el único detalle de tu piso simplemente perfecto porque grita “compromiso” y “amor eterno” y eso es justo lo que buscan tus citas eventuales de la App de contactos. El retrato de tu ex confeccionado con pelo humano que tienes en la mesita también queda muy “romántico”, ni se te ocurra tocarlo.

La ventana: llorar desde la ventana mirando en silencio cómo tu cita se aleja corriendo y perdiendo los zapatos dejó de ser tendencia hace años, evítalo a toda costa.