Durante una reunión de de accionistas del grupo Restalia celebrada en La Sureña de la calle Cava Baja, el CEO de la empresa anunció que la empresa ha triplicado su número de locales operativos y ha generado más de 3000 nuevos puestos de trabajo. A continuación entregó los dividendos de los dos últimos semestres en una cubeta con hielo y billetes.

En su discurso, el CEO resaltó que el año ha sido excelente “en términos de crecimiento de negocio, volumen y unidades operativas en un entorno económico todavía complicado” e invitó a todos los accionistas a repartirse los billetes directamente del cubo “en un ambiente informal de compañerismo típico de ‘La Sureña’” antes de que se empaparan con el agua de los hielos.

Algunos de los allí presentes recriminaron al CEO la falta de formalidad de la gestión y aseguraron sentirse incómodos percibiendo sus beneficios de un “cubo que aún tiene chapas de botellín dentro y manchas de salsa brava”, en palabras de uno de los asistentes.

En respuesta, los directivos de la compañía respondieron diciendo que querían “seguir creciendo y mirar al futuro bajo la premisa de crear nuevos conceptos innovadores que permitan generar sinergias con otras enseñas del grupo”. Speech tras el cual se produjo un incómodo silencio de varios segundos en la sala.

Una vez los accionistas se hicieron con los dividendos, el CEO de la compañía les invitó a dejar la mesa libre y les dijo que si no querían nada más debían abandonar el local, que había clientes esperando. Esa misma tarde, la empresa perdía a 36 de sus 42 accionistas. Los seis restantes se quedaron tomando un cubo de botellines y un cucurucho de gambas.