- La actualidad del mañana -
- La actualidad del mañana -

Visitamos la mansión de tu ex, a quien le va mejor que a ti

INSPIRACIÓN

Hoy te ofrecemos una visita a la mansión de tu exmujer sin moverte de tu acogedor estudio de 30 metros cuadrados.

Desde que os divorciasteis cuando ella conoció a aquel profesor cubano de baile, tu ex necesitaba espacios amplios y confortables donde pasar página, y parece que lo ha conseguido. Una fachada imponente y un jardín con piscina nos dan la bienvenida a la mansión donde ahora reside con Walter Alberto (nos da la bienvenida a nosotros, no a ti, matiza tu ex).

Un imponente salón de grandes ventanales es lo primero que encontramos al entrar a la casa. La estancia está presidida por una gran foto de la pareja fundida en un abrazo con el fondo de una playa ibicenca, la misma a la que tú prometiste llevarla en varias ocasiones (promesa que nunca cumpliste). Bajo la romántica instantánea, un sofá multiplaza de cuero en forma de L, ideal para ver películas cobijados bajo una manta los domingos por la tarde, mientras tú haces guardia en el curro.

La cocina, de un tamaño similar al que tiene tu piso, es una muestra de buen gusto, con acabados en madera de roble que le dan ese toque rústico que a ella siempre le ha gustado tanto y que tú no soportabas. El horno y la vitrocerámica de inducción de alta gama, pagados con el dinero que ganó al vender vuestro anillo de bodas y el vestido de novia, le imprimen a la estancia clase y elegancia. Redondea el espacio un selecto mueble bar lleno de licores que tú no podrías pagar ni con tres sueldos de tu trabajo como comercial de Jazztel.

La mansión cuenta también con un espacio diáfano y acristalado con espejos donde Walter Alberto puede dar cómodamente sus clases sin moverse de casa; el sueño de los que, como tú, realizan cada día dos transbordos en metro y un trayecto de 45 minutos en Cercanías para llegar a su puesto de trabajo. En la sala han habilitado también una pequeña zona de gimnasio con diversas máquinas de entrenamiento y un saco de boxeo en el que “descargar las tensiones cuando te acuerdas de ciertas personas tóxicas que han pasado por tu vida”, en palabras de tu ex.

La visita termina en el dormitorio, probablemente el espacio más cuidado y bello de la casa, típico de las parejas que miman más las estancias en las que pasan la mayor parte del tiempo. Antiguas ilustraciones hindús del kamasutra decoran las paredes y un antiguo piano, ese instrumento por el que tu ex ha sentido siempre especial debilidad, espera el momento de volver a ser tocado en una romántica noche de pasión. Noche que, presumiblemente, terminará en el colchón de agua de la cama tamaño King Size que ocupa el centro de la sala.