Esta semana, la cadena de cafeterías Starbucks ha presentado un catálogo de productos totalmente renovado y diseñado personalmente por el dueño de la multinacional, que ha confesado sentirse “desolado y hundido” tras el fracaso de una relación amorosa que le ha llevado a volcar su desesperación en el trabajo.

“Creo que nuestra nueva oferta de bebidas refleja el sabor amargo de la derrota, la oscuridad de mi alma torturada y agónica. Es un café negro como la negra noche, un veneno emocional que se enreda en tus venas, pegajoso y burbujeante, impregnando la lengua del sabor de los besos que nunca volverán”, ha declarado el empresario con la mirada perdida.

Las nuevas bebidas, que se servirán en vasos de plástico con la palabra Beatrice escrita a mano por el propio director general, tienen nombres que reflejan el sufrimiento del dueño de Starbucks: Melancholic and Neglected Vanilla Latte, Desolate, Sick and Black Tea At Night o Suicidal Thoughts with Skimmed Milk son algunas de las nuevas incorporaciones.

“Hay una bebida para cada momento del día en el que preferirías estar muerto”, insiste el ejecutivo, sosteniendo una taza de Wistful, Dark and Lonely Espresso Roast al que ha añadido “un chorrito de whisky. Bueno, en realidad tres”.

Admitiendo que “no es el producto más comercial que tenemos”, la marca ha agregado también a su catálogo unas tazas de porcelana hechas añicos por el jefe en sus momentos de máxima ira.

“Podría encerrar este infierno que me quema y me derrite las entrañas y ofrecerles la mejor de mis sonrisas. Pero notarían el poso de la tristeza al fondo de cada una de las tazas. Aceptémoslo: este mundo que nos ha tocado vivir es inhóspito y gélido, así que tomemos nuestro ejemplar de Burning from the Inside Frapuccino y brindemos por todo lo que fuimos, por todo lo que tuvimos, por esos granos de café que se convertirán en insignificante polvo”, declaraba el directivo, ya borracho, al caer la tarde.