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Le pide sesenta euros al niño que tiene apadrinado para llegar a fin de mes

"SÓLO ME MANDA MONIGOTES Y ACUARELAS FEÍSIMAS", SE QUEJA

La ONG “Ningún niño sin sonrisa” ha hecho público un comunicado esta mañana en el que asegura que no va a tolerar que ningún socio de la organización vuelva a pedirle dinero a su niño apadrinado.

El comunicado hace referencia a la carta que Jacinto Peñagrande Asensio, natural de Plasencia, le envió la semana pasada a Carlos Alberto Alonzo, el niño hondureño de seis años al que Jacinto, socio de la ONG, ayuda con un euro al mes desde hace dos años.

La misiva, que se reproduce a continuación, ha provocado un aluvión de críticas en las redes sociales:

“Buenas tardes, Carlos Alberto. Como ya te conté en mi anterior carta, el cabrón de Don Venancio, mi jefe, ha hecho un ERE en la empresa. Una faena, porque el mes pasado me compré la tele de plasma y, como también te conté, aún estoy pagando la letra del coche. A ver si en vez de tanto dibujo, que me tienes la casa llena de monigotes, en el próximo sobre me puedes mandar sesenta euros para acabar el mes en condiciones. Si te acuerdas y puedes, méteme también algunos cigarros. Espero que todo vaya bien en el pueblucho ese donde vivís. Un abrazo, machote».

Al ver cuestionada su actitud con el pequeño, Jacinto no ha tardado en defenderse públicamente. “Pues yo no sé a qué viene tanta crítica. Anda que no le he ayudado yo a él. Ahora que apechugue y que devuelva el favor”, insiste el hombre.

Dice, además, que se siente decepcionado con su apadrinado. “Yo pensaba que esto iba a ser un toma y daca. Yo te ayudo, tú me ayudas. Pero no, yo le mandaba todos los meses un euro y él como mucho me mandaba algún ‘christmas’, fotos, alguna pintura con acuarelas, feísimas por cierto… ¿Qué menos que haberme mandado algún mes cincuenta céntimos o un ticket restaurante? Pues nada. Eso me pasa por fiarme de la gente», sentencia.

Jacinto ha dejado claro que prefiere zanjar el asunto y poner fin a su colaboración con la ONG para evitar más controversias. Aun así, añade que, si alguien le quiere prestar los sesenta euros, él los aceptará con mucho agrado. “Y si prefieren darme los cigarros, por favor, que sean Marlboro, que es lo que yo fumo», matiza.