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El cajón de los cables ya ocupa una habitación entera en el 68,7% de los hogares españoles

LA GENTE EMPIEZA A COMPRAR SEGUNDAS RESIDENCIAS SÓLO PARA GUARDAR CABLES

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Tras comprobar que el cajón en el que en los hogares solían guardarse cargadores de móvil, regletas y cables de audio se ha quedado pequeño, el 68,7% de las familias destina una habitación entera a almacenar los cables de todos los dispositivos electrónicos.

De éstos, sólo el 23% sigue teniendo utilidad y la probabilidad de encontrar exactamente el cable compatible que se está buscando en cada momento es tan sólo del 2,3%. Esto supone que cada español pasa una media de 135 horas al año removiendo cables inútilmente, según ha informado el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En España, el ratio de regleta por habitante es de 7,3, lo que según el Gobierno es un buen indicador de la mejora de la situación económica. Por comunidades autónomas, el mayor número de cables inservibles está en Cataluña (73,1%) y es en Bilbao donde se encuentran las regletas de mayor tamaño, el 65% de las cuales pueden llegar a pesar 600 kilos.

“Tenía una regleta de 120 enchufes que atravesaba el comedor en diagonal y finalmente nos dimos cuenta de que lo más operativo era que saliéramos todos del comedor y viéramos la tele de pie desde el pasillo”, comenta Jaime Iñaguzpi, de Bilbao. Según dice, está valorando ahora comprar una segunda residencia para llenarla de cables.

“No me vale ninguno de estos: tengo un jack-RCA pero necesito uno que sea jack-RCA hembra”, explicaba ayer un ciudadano que se pasó tres horas en el cuarto de los cables intentando encontrar uno con el conector adecuado para enlazar el audio de la televisión a unos altavoces.

“Hace años, cuando un español necesitaba cables, miraba en el cajón donde los guardaba, pero finalmente hemos aprendido que nunca tenemos el que hace falta, así que ya no nos molestamos en buscar y compramos uno nuevo cada vez”, explica un experto consultado por este diario.

Diversos analistas opinan que, en dos décadas, y conforme la computación evolucione, el espacio necesario para los cables será tan grande que ocupará edificios enteros y harán falta varios operarios para encontrar un alargador HDMI que funcione.