“¡Que te jodan, sí, que os jodan, que os jodan a todos! ¡No os necesito, que os jodan! ¿De quién me fío?… ¡De mí!”, declaraba Albert Rivera, líder de Ciudadanos y candidato a las Elecciones Generales, sólo unas horas antes de ser acribillado ayer en su mansión de Miami, según han informado las autoridades locales.

“Decid ‘hola’ a mi pequeño amigo”, ha dicho el político al empezar a disparar un rifle de asalto M16 con lanzagranadas. “Soy Albert Rivera, joderme a mí es joder al mejor”, ha gritado al verse rodeado por la banda de bolivianos poco antes de recibir los primeros impactos de bala.

Albert Rivera se hizo con el control de todo el crimen organizado de Miami en muy poco tiempo y tras liquidar a Frank López, histórico capo de Florida. En el camino, y tras amasar poder y dinero, se había ganado la enemistad del boliviano Alejandro Sosa. Según el cuerpo policial, el mismo Sosa podría haber acabado con la vida del líder de Ciudadanos de un disparo de escopeta por la espalda. Éste, sin embargo, ya había sufrido múltiples heridas y difícilmente podría haber salido con vida de su mansión, tomada por un ejército de hombres armados con ametralladoras.

Según los atacantes, el cuerpo de Rivera quedó tendido en una pequeña fuente de agua junto a un globo terráqueo decorativo con el lema “El mundo es tuyo”.