Televisión Española ha encargado a una productora externa la realización de un documental sobre lo bien que viven los funcionarios del ente público.

“Ha venido un chaval con una camarita de esas que parecen de juguete y me ha preguntado si podía grabarme mientras me tocaba los huevos”, se quejaba esta mañana un trabajador de la cadena. “Le he tirado el bocata a la cara”, añadía.

El documental, que TVE describe como “un homenaje a los empleados de la televisión pública”, pretende transmitir el ambiente que se vive durante las horas muertas que los funcionarios pasan deambulando por los pasillos de la sede de Prado del Rey o dejándose hipnotizar por los monitores que emiten sin descanso en las oscuras salas de edición de la cadena.

“Se aman, se odian, se duermen. Todas estas vivencias tienen un interés social y antropológico”, argumenta José Ramón Díez, director de TVE.

Díez ha adelantado que el conductor del documental será Jordi Hurtado, “que lleva 15.678.423 años trabajando aquí y conoce como nadie el ambiente que se respira”.

Los funcionarios están molestos principalmente por el hecho de que se haya encargado el documental a una empresa de fuera “cuando nos tienen a nosotros aquí sin nada que hacer”. El ente replica que “si queremos que el documental sea neutral, ellos no pueden intervenir en su realización. Sería como encargar a las hienas que hicieran sus propios documentales de La 2”.

De hecho, la idea es que el documental se emita a la hora de la siesta en la segunda cadena de la corporación. “Ver a un trabajador de Televisión Española echándose una siesta sin duda produce un efecto contagio que es ideal para después de comer”, señala Díez.

“Se quejan de que pasamos de ellos. Les dedicamos un puto documental y sólo le ven pegas”, protestaba esta mañana un miembro de la directiva. “Ni hacen ni dejan hacer, cojones”, añadía molesto.

La cadena admite que aún no se ha decidido el título del reportaje, pero hoy mismo se ha convocado una reunión de directivos en un restaurante de lujo para intercambiar propuestas. “Nada, como el libro de Laforet, me gusta bastante como título. Refleja bien lo que se cuece en las entrañas de la cadena”, dice su director.