Agentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) han irrumpido esta mañana en el domicilio particular del expresidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, por orden del juez de la Audiencia Nacional José de la Mata. La esposa de Pujol, Marta Ferrusola, no ha dejado de ofrecer comida a los agentes durante el proceso, dándoles conversación y dificultando el registro.

“Te vas haciendo mayor y los nietos también y, claro, van haciendo su vida. Llaman de vez en cuando pero no suelen venir. Antes se quedaban tardes enteras viendo la tele y, quieras que no, te alegraban la vida”, explicaba la esposa de Jordi Pujol a los agentes del operativo.

“No cierres el cajón, no, que te voy a enseñar este álbum de fotos. Esta es mi hija Mireia en la función del colegio, ¿ves? Igual os interesa. Te la puedes llevar pero me la devuelves, que no tengo copia”, advertía la mujer. “Y esta es de una cena con gente del Òmnium. Este de aquí, Josep Lluís se llamaba, murió de un infarto a los cincuenta años. Y su mujer, pues imagínate el disgusto”, relataba Marta Ferrusola.

Mientras la mujer rememoraba anécdotas familiares y controlaba la cocción de unos “cargols a la llauna”, su marido mostraba a los policías algunas medallas y condecoraciones, extendiéndose también en todos los detalles. “Esta foto es de cuando inauguré el nuevo aparcamiento de Puigcerdá. ¿Veis cómo ha cambiado todo? Vosotros no habríais ni nacido”, comentaba el expresidente.

Exhaustos tras varias horas lidiando con el matrimonio, los agentes han abandonado la casa acarreando diez bolsas llenas de comida que Marta Ferrusola ha insistido en prepararles. “Estáis muy delgados y seguro que no coméis más que donuts y bocadillos de esos de máquina. Y no os preocupéis por los táperes. Me los devolvéis en el próximo registro”, ha insistido la mujer.

“Volved pronto. No tardéis dos meses, ¿eh? No hace falta que aviséis, que estamos siempre en casa”, ha dicho Jordi Pujol a los agentes a modo de despedida.