Ser un absoluto perdedor que no le importa a nadie y que, francamente, no tiene ningún motivo para seguir con vida podría inducir a la depresión, según ha descubierto un equipo de investigadores.

“Todos los pacientes que hemos entrevistado para confeccionar un perfil del depresivo responden al mismo patrón: son unos mierdas”, afirma el director del estudio. Esas personas, además, “responden a los insultos de manera negativa”.

La parte positiva de este hecho es que “la depresión se ceba especialmente con gente que nos da un poco igual”, en palabras de los investigadores, así que “los que vivimos una buena vida y tenemos dinero porque somos médicos y hemos conseguido realizar nuestros sueños y aspiraciones no somos población de riesgo”.

El hallazgo constituye un avance importante que podría beneficiar a las personas aquejadas por esta enfermedad, “pero ellos no lo sabrán apreciar porque suele coincidir con que estos pacientes son unos tristes que siempre ven el lado malo de las cosas. Y, al final, de tanto poner caras largas, te deprimes”, insisten los especialistas. “Allá ellos, la información ya la tienen”, añaden.

A los familiares, compañeros y otros afectados que tienen que convivir con un perdedor y un agobiado de la vida, los médicos les recomiendan que utilicen frases como “Pero alégrate, hombre”, “Si no hay para tanto, cojones” o “No pongas esa cara”. Con estos consejos, la persona deprimida tendrá más herramientas para superar el problema si es que quiere.

“En casos graves, palmadita en la espalda”, agregan los expertos.