El Partido Popular ha ganado las elecciones en la mayoría de municipios españoles, confirmándose así que la ciudadanía renueva su confianza en esta formación. Pese a ello, el presidente del partido, Mariano Rajoy, ha confesado esta mañana a su entorno más cercano que se siente “raro, taciturno”.

Ayer por la noche, con el escrutinio de los votos casi completado, Rajoy llamó a la candidata Esperanza Aguirre para felicitarla por haber ganado en Madrid capital. Contra todo pronóstico, ambos estuvieron más bien serios, sin que en ningún momento brotara en ellos la ilusión de quien recoge los frutos del trabajo bien hecho.

“Felicidades, Esperanza. Ahora, a seguir”, dijo el presidente a Aguirre, tras lo cual se produjo un incómodo y desconcertante silencio de más de dos minutos. “Descansa, Mariano”, respondió finalmente la candidata, muy fría. “Tú más, que estarás muy cansada esta noche”, agregó Rajoy justo antes de que su interlocutora colgara el teléfono.

“Debería estar eufórico, saltando en los balcones, abrazando a los míos y descorchando champán. Pero los datos no me dicen nada y la alegría de la gente no es la mía. ¿Me habré acostumbrado a la victoria? ¿Puede el éxito convertirse en rutina?”, se pregunta en estos momentos Mariano Rajoy, observando la trayectoria errática que describe el humo del puro que sostiene entre los dedos flácidos.

Tras un lento suspiro, el mandatario se ha acercado a la ventana y, observando su propio reflejo en el cristal, ha notado cómo la tristeza empapaba lentamente su agrietado rostro. “La fuerza más votada”, se ha dicho a sí mismo varias veces, como repitiendo un mantra expresado en un idioma incomprensible.

Consciente de que “quizá nos ha faltado darle un poco de piel a la victoria”, el vicesecretario general de organización del Partido Popular, Carlos Floriano, ha mandado a La Moncloa varios furgones repletos de papeletas “para que nuestro presidente pueda tocar los votos con sus propias manos, revolcarse en ellos y tomar contacto con el éxito que hemos cosechado”. Los furgones, sin embargo, aún no han llegado a su destino porque hay un gran atasco en la M-30.

A última hora de la mañana, Mariano Rajoy ha pedido anular todos sus compromisos de hoy pero ha sido informado de que no había nada programado para esta tarde.