Samuel Cábanas, catedrático de Estadística de la Universidad de Almería, lleva tres días sin poder hablar con su mujer porque ésta, muy enfadada, se niega a aceptar “una verdad estadística que contradice sus anhelos y aspiraciones infantiles”, en palabras del marido.

Como miembro de honor del Institute of Mathematical Statistics, Cábanas no quiso defender “una chorrada sin fundamento” como la hipótesis de que, entre toda la población mundial, no existe ninguna mujer más bonita y atractiva que su esposa. “Qué más quisiera yo, pero no es así”, dice.

“Dime que soy la más bonita”, exigió la mujer. “No lo voy a decir porque sé que no es verdad”, contestó el profesor, que fue Visiting Full Professor en la Universidad de Wisconsin-Madison y en la Universidad de Chicago.

“Hay mucha gente que vale la pena y con la que podría estar”, asegura

“La quiero pero no entiendo por qué me hace este tipo de preguntas y luego se enfada si la realidad no satisface sus expectativas, es como si buscara una excusa para oír cosas que le provocan frustración”, dice el fundador del Comité de Métodos Estadísticos en la Asociación Española de la Calidad, miembro del Consejo Superior de Estadística del Estado, Vicesecretario del Instituto Interamericano de Estadística y miembro del European Course in Advanced Statistics.

“Ella es cirujana, tiene una formación científica y debería saber perfectamente que no es la mujer más bonita que existe. No sé en qué momento pensó que un experto en estadística le iba a dar la razón”, argumenta el catedrático, que ha dirigido más de 55 tesis doctorales y ha publicado dieciocho libros y más de 500 artículos de investigación sobre Estadística y Econometría.

“Si fuese la mujer más bonita del mundo eso habría trascendido, sería famosa y habría una cola de pretendientes frente a nuestra casa. Y resulta que no, que no hay nadie esperando para hacerle fotos”, insiste. “Además me parece ridículo que alguien pueda tener tanto ego como para creerse la persona más bonita del mundo”, añade.

Hace dos meses, la mujer preguntó a Cábanas si él sería tan feliz si no la hubiera conocido a ella. “Conociendo mis recursos y mis habilidades de socialización, es bien probable que estuviera con otra persona si no hubiera conocido a mi mujer. En el mundo hay mucha gente que vale la pena y con la que podría estar. Y quiero pensar que sí sería feliz y que tendríamos hijos y que me iría bien con esa otra persona hipotética”, explicó en su día el ganador del Premio Jaime I de investigación en Estadística.

“Lo más probable es que el cabreo se le pase en 7’5 días. Lo tengo estudiado. Y a los dos meses volverá a hacerme otra pregunta estúpida y ya estaremos otra vez con lo mismo”, se ha atrevido a asegurar este experto, que ha impartido seminarios de estadística en más de ochenta universidades en todo el mundo.