Negándose a reconocer a Yahveh, que probablemente buscaba a un intermediario para hablar a su pueblo, un grupo de bomberos ateos apagó ayer por la tarde las llamas que envolvían a un arbusto en la Sierra de Guadarrama.

“Acudimos tras la llamada de unos vecinos y ahí estaba, ante nosotros, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Decidimos apagarlo porque no creemos en esas cosas”, ha explicado Antonio Auranes, jefe de la cuadrilla de bomberos que se acercó al incendio.

Y el arbusto estaba ardiendo pero no se consumía y los bomberos se detuvieron a comprobar por qué no se consumía y, al sospechar que podía tratarse de Nuestro Dios, lo apagaron sin más miramiento, según ha podido saber la prensa.

“Antonio, Antonio”, le dijo la zarza al jefe de la cuadrilla de bomberos, completamente envuelta en luz y llamas, irradiando gloria.

“Heme aquí”, declaró Antonio justo antes de dar la orden de activar el agua del camión y dirigirla con la manguera directamente a la base del arbusto sin temer mirar directamente al rostro de Dios.

Tras apagar a la divinidad, los bomberos ateos golpearon repetidamente el suelo sagrado con sus botas y con ramas frescas para asegurarse de que Yahveh no pudiera volver a hacerse visible ante hombre alguno.