Nestlé ha presentado esta mañana una chocolatina Kit Kat de dos kilómetros de longitud que permite darse respiros de tres años en el trabajo. En España, los empleados del sector público no han tardado en proponer a la Administración que encargue varias unidades a la multinacional suiza.

“Sobre el papel no es una excedencia, es un respiro. Cualquier trabajador tiene derecho a hacer una pausa para matar el gusanillo. Y los nuestros son gusanillos larguísimos, como varias tenias”, explica uno de los primeros interesados en este nuevo producto.

El tamaño del snack obliga al comprador a disponer de infraestructura y medios logísticos para trasladarlo y almacenarlo. Por eso el Estado o las grandes empresas son prácticamente los únicos clientes potenciales.

“La solución a la crisis es el chocolate”, recuerdan los portavoces de Nestlé en España, que consideran que se trata de una buena inversión para mejorar el estado de ánimo de los trabajadores.

El Gobierno no descarta estudiar si sería viable abastecer al cuerpo de funcionarios de varios ejemplares de Kit Kat de dos kilómetros, pero insiste en que se requerirían máquinas de vending del tamaño de un rascacielos.

“Que refrigeren un AVE si hace falta y los metan allí”, proponen algunos trabajadores.

El Ejecutivo tampoco descarta suministrar estas chocolatinas en las oficinas de empleo, pero la longitud de las colas de parados en España requeriría tantos kilómetros de Kit Kat que el fabricante no podría asumir su producción por falta de recursos.