Notando que los becarios de la oficina estaban más nerviosos de lo habitual y aullaban “temiendo algo”, un alto ejecutivo de la división española de la multinacional Jenkins&Co. pudo predecir una caída en bolsa de su compañía, tal y como han informado fuentes cercanas a la corporación, que ha evitado perder el 13% del valor de sus acciones. “Se mordían unos a otros y se rascaban el pelaje todo el rato, mostrando más agresividad de la habitual”, ha explicado el empresario.

“Cuando tienen frío se aprietan unos con otros buscando el calor porque en su departamento no hay calefacción. Esto suele implicar varias semanas más de invierno y un cierre trimestral a la baja”, han detallado a los medios fuentes Jenkins&Co. Hasta ahora, según explican, jamás habían visto a los becarios aullar, “lo que solo podía significar que se avecinaba una calamidad financiera”.

“El viento arrastra lúgubres rugidos, se perderán dividendos al alba”, declaró el ejecutivo anoche al oír aullar desesperadamente a los becarios varias plantas por debajo de su despacho. “Amanecerá un Excel al que no se le conocerá el fin”, dijo completamente fuera de sí y con los ojos en blanco según han explicado varios testigos.

Tras las operaciones llevadas a cabo por el directivo al ver a los becarios arañar la puerta del ascensor, el precio de conversión ha quedado fijado en 17,75 euros por acción, cuando los títulos ayer llegaron a un mínimo de 4,653 euros. “Ahora los becarios ya duermen y ronronean como siempre; es increíble qué sentidos tan agudizados han desarrollado al haber sido criados en condiciones tan duras”, explica el director español de la compañía.

“Se avecina un temporal”, ha dicho mirando al horizonte y cerrando los ojos para olfatear el ambiente, justo después de saber que el trabajador de una ETT se incorporará esta tarde. “Será un temporal terrible y su ineptitud será leyenda”, ha sentenciado.