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Elogio sincero repetido muchas veces acaba convirtiéndose en insulto

"¡ARTISTA! ¡QUE ERES UN ARTISTA!", LE HAN GRITADO A UN INFORMÁTICO HASTA HACERLE LLORAR DE RABIA

Tras completar la complicada instalación de una red informática en las oficinas madrileñas de la compañía Jenkins&Co., el coordinador del departamento de sistemas, Enrique Fajardo, ha obtenido el justo reconocimiento de varios de sus compañeros y superiores.

«Lo que pasa es que eres un artista», le ha dicho su jefe con total sinceridad, rematando el elogio con una palmadita en la espalda. Luego ha insistido exclamando «¡Artista!» y «¡Artistazo!».

«Mira, mira, ahí llega el artista de la empresa», ha dicho otro compañero suyo al verle pasar en dirección a la máquina del café. Una vez allí, se ha encontrado con otros seis empleados que le han preguntado qué se siente al ser «el artista».

Ruborizado al principio por el reconocimiento público de su pequeño éxito profesional, Fajardo se ha ido incomodando al comprobar que todo el mundo le miraba de reojo y susurraba «ahí va el artista».

«Ha habido un momento de relax en el que han empezado a hablar de la gala de los Oscar. Pero todo era una excusa para mencionar la película ‘The Artist’, que triunfó en 2012, y José Antonio me ha agarrado por la cintura y, mirándome fijamente, ha dicho que el artista de la película ‘The Artist’ era una mierda de artista al lado del artista de la empresa, que soy yo», ha explicado Enrique, conocido ya por todos como «el artista» por su habilidad a la hora de configurar redes informáticas.

El empleado considera que la tarea de configurar redes es compleja «y más en esta empresa, que es un caos de cables y de terminales». Sin embargo, el hecho de relacionar su trabajo con los grandes creadores de la Historia del Arte e incluso de comparar la red informática que él ha creado con «los primeros sistemas de alcantarillado que idearon los romanos» le parece «exagerado hasta el punto de que me da la sensación de que algunos me están vacilando. No digo todos, pero algunos claramente parece que se están riendo de mí».

A última hora de la mañana, Fajardo ha pedido explícitamente a sus colegas que eviten referirse a él como artista porque le resulta molesto.

«¿Lo ves? No tiene ego. Hasta en esto es un genio de verdad. Fajardo: yo entiendo que lo de artista se te quede corto. Porque lo que pasa es que tú eres un genio», ha sentenciado el jefe de Fajardo, rematando su discurso con una palmadita en la espalda. Luego ha insistido exclamando «¡Genio!» y «¡Pedazo de genio!».

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