Cuatro delincuentes han irrumpido hace escasos minutos en la casa de la cantante Ana Torroja y le han arrebatado un cuadro de bifrontismo que solo da una faz.

La idea de los ladrones es, presuntamente, vender la obra en el mercado negro aprovechando la ocasión singular de que el dólar está devaluado.

La pintura, valorada en quince mil encantos, ha sido sustraída supuestamente por un grupo organizado de criminales -tres varones y otro de sexo convexo-, de los cuales la policía ha logrado detener al cuarto, quedando libres el uno, el dos y el tres.

Los huidos están siendo buscados en las drogas y el alcohol y en los vicios y en la corrupción.

“Nos cruzamos de brazos, pasaron a los disparos”, relata uno de los vecinos, que está siendo interrogado por las autoridades y se está quedando calvo de tanto recordar. “Lo que sé es que me cuesta un rato”, se ha quejado.

“Y yo que creía que este era un buen plan… fui yo quien decidió que ya no más”, se ha defendido el asaltante detenido, que no se cansa de jurar que no habrá segunda parte. La Policía, sin embargo, no descarta que la fuerza del destino les haga repetir.