Conquista, Muerte, Peste y Corrupción. Éstos son los nombres de los cuatro caballos que ha adquirido Esperanza Aguirre para desplazarse por Madrid después de que haya sido archivada provisionalmente la causa abierta contra la lideresa por huir de los agentes de movilidad el pasado mes de abril. Los equinos arrastran un pequeño carruaje con pinchos en el que viaja la política agitando dos látigos de fuego para azotar a las bestias y despejar la calzada.

Según han relatado funcionarios anónimos de la Comunidad de Madrid, el carruaje de Aguirre está obligando a repavimentar el asfalto de la ciudad porque las pezuñas de los caballos funden el alquitrán y dejan tras de sí un reguero de lava y grietas que conducen al inframundo.

“Las fauces de esas criaturas, eternamente húmedas, se abren camino entre los coches que se deshacen como plástico a su contacto y tras ellos solo quedan el terror y un calor imperecedero”, explica uno de los operarios encargados de tapar las grietas que abren los animales con cada una de sus pisadas.

La carismática política ya ha sido vista usando su nuevo carruaje para hacer la compra en el Mercadona y estar “cerca de la gente”, como ella misma asegura.

Según diversas fuentes, la cuadriga de Aguirre ya ha reventado los neumáticos de varias motos de agentes de movilidad, a los que se acerca para rasgarlos con las cuchillas de sus ruedas.