El máximo responsable del grupo empresarial Inditex, Amancio Ortega, ha anunciado esta mañana que pondrá a la venta toda la ropa que ya no se pone. Para ello, utilizará la red de establecimientos de Zara, en los que se habilitará una zona de “oportunidades”.

Ortega, que cuenta con la mayor fortuna de España y la cuarta del mundo según la revista Forbes, admite que es “de acumular y acumular”, pero se ha rendido finalmente ante la evidencia de que “hay cosas que ya no me caben o que ya no van con mi estilo, como la camiseta de propaganda de Caja Rural que guardaba para ponérmela debajo de las camisas, pero ahora ya ni eso porque me aprieta”.

El empresario confiesa que, si por él fuera, “iría en pelota picada a todas partes pero no puede ser”. Paradójicamente, describe su armario como “un caos que se te echa encima nada más abrir la puerta”.

Conservará “la gorra con visera de Naranjito”

Desde hace dos semanas, un equipo de seis personas de la máxima confianza está revisando toda su ropa para separar las prendas “aprovechables” de los calzoncillos hechos un ovillo y los calcetines con tomates que el dueño de Zara arrojaba en sus cajones de cualquier manera “porque no tengo tiempo de ponerme a doblar esas mierdas y a mí la ropa interior no me la plancha ni me la toca nadie, que me da vergüenza”.

De la criba, se han rescatado numerosas camisetas de propaganda que Ortega gusta de acumular, pantalones de deporte de cuando su dueño hacía deporte y más de 100 trajes con manchas de vino “que casi no se notan”.

“¿Te puedes creer que debajo de una montaña de jerséis había una camiseta de esas que dicen ‘Demasiado sexo nubla la vista’? No recuerdo haber comprado eso ni que me lo hayan regalado”, confesaba atónito el ejecutivo. “Igual tenía la vista nublada cuando la compré”, bromea.

El empresario no ha querido pronunciarse sobre el futuro de su extensa colección de peluches pese a que, hace unos meses, flirteó con la idea de mandarlos “al cielo de los peluches”.