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Una tetera está esperando que la inclinen un grado para tirar todo el té

ESTÁ IMPACIENTE POR QUEMARTE LOS DEDOS

«Estoy impaciente por empapar los dos sobres de azúcar y dejarlos inservibles», ha asegurado a los medios una tetera metálica que está «deseando» que la inclinen mínimamente para derramar la mitad de su contenido por encima de la mesa. «Y voy a quemarle los dedos a todo el que se atreva a tocarme», ha declarado la muy zorra.

«Oh, ¿además están leyendo el periódico? Genial, va a ser estupendo esto», ha exclamado al llegar a la mesa del cliente y comprobar que había un diario sobre la mesa, asegurando que, en cuanto la levanten un milímetro de la mesa, empezará a derramarse y convertirá el papel en un amasijo de lava.

La tetera, de constitución metálica, contiene un sobre de té Pompadour y ha sido servida esta mañana en el bar Nostàlgic de Barcelona.

«Para empezar, estoy quemando de la hostia», ha dicho. «Está más caliente mi asa que el agua que llevo dentro, no me preguntes cómo lo hago pero es así», ha agregado.

«Esto va a ser la hostia, jaja, quedaos a verlo porque va a ser la leche», ha declarado una vez encima de la mesa. «Y hablando de leche, la jarrita metálica en la que la han puesto tiene casi tan mala hostia como yo», asegura.

«Ja ja ja, ya veréis, ya», ha añadido.

«Mi intención es que los muy mamones acaben bebiéndose el té a sorbitos directamente de la mesa», ha declarado entre risas.

«Va a salir un chorrazo de líquido ardiendo por todas partes. Tengo unas plaquitas metálicas raras en el interior que hacen que el agua fluya rara, y luego tengo la tapa que hace que el flujo se parta en dos y sea literalmente imprevisible», explica la muy hija de puta. «Total, que a la taza no cae una mierda de té; mi objetivo es apuntar al plato y al azúcar y, en segundo término, a la mesa y al periódico y a todo lo que se me ponga por delante, joder», confiesa.

«Entre nosotros: sería más efectivo que el camarero llevara el té en las manos haciendo un pozo y se lo tirara al cliente a la boca», ha concluido. «Pero, en fin, son estas pequeñas cosas las que me dan la vida. ¿Qué otra cosa me queda?», ha sentenciado.

Al cierre de la edición, fuentes cercanas al bar han asegurado que el cliente ha intentado secar el agua caliente de la mesa con unas servilletas de bar absolutamente inservibles.

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