Mamá lleva días implementando una serie de cambios en casa tras un comentario desafortunado de papá, quien sugirió que la comida que se servía pecaba de “monótona y escasa de imaginación”.

Desde el pasado lunes, la zona del mármol del extremo derecho de la cocina, donde antes estaba la cafetera, es el “gastrobar”. En él se sirven durante el almuerzo “pequeñas tapitas con las últimas aportaciones de la cocina de mercado que te van a sorprender”.

Asimismo, el espacio antes reservado al televisor es ahora “La Bodeguita de Maribel”, destinada a la realización de catas de vino y maridajes que organiza los viernes por la tarde el tío Alfonso, que sabe mucho de vinos (de hecho, más que tú). Todas ellas se graban en vídeo y se suben al nuevo canal de YouTube de “La Bodeguita de Maribel”.

El recibidor guía al visitante hacia un santuario de paz y nuevas sensaciones

La entrada en casa es cada día “una experiencia sensual y distintiva” gracias a la combinación de velas aromáticas dispuestas en el recibidor o “zona de bienvenida”, donde una música relajante, inspirada en la filosofía del maestro de Yoga Brash-Samuel, guía al visitante hacia el salón, centro neurálgico de la estimulación de los sentidos que te abre las puertas de la percepción hacia un nuevo mundo lleno de placer y sensaciones genuinas.

Justo en el suelo del salón, donde antes estaba la butaca favorita de papá, mamá ha tirado un cojín que sirve para identificar la zona “chill out”, donde está prohibido alzar la voz y ver el fútbol.

“Ah, y lo de fumar en casa y comer carne roja y bocatas y traer a los amigos se ha terminado para siempre”, ha precisado mamá, que espera que “los cambios que hemos efectuado en este santuario de la paz y la familia sean del agrado de los que criticaron en su momento las propuestas tradicionales anteriores”.