Una sentencia dictada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) establece que Jesucristo infringió, entre otros muchos, los artículos 101 y 102 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, que declaran incompatibles con el mercado común todas las prácticas anticompetitivas que puedan afectar al comercio entre los Estados miembros.

Dios no se ha sentado nunca en el banquillo

La infracción se habría producido cuando el hijo de Dios convirtió el agua en vino aprovechando su posición dominante en el mercado.

El delito queda certificado en las Sagradas Escrituras, que la sentencia del Tribunal reproduce literalmente: “Los sirvientes llenaron las tinajas hasta el borde. Luego Jesús les dijo: ‘Ahora, saquen un poco y llévenselo al encargado de la fiesta, para que lo pruebe’. Así lo hicieron. El encargado de la fiesta probó el agua que había sido convertida en vino”.

Por si esto fuera poco, Jesucristo habría atentado gravemente contra el equilibrio medioambiental al multiplicar los panes y los peces, provocando además una bajada de precios sin precedentes que afectó a cientos de productores: “Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos, que se los repartieron. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños, y Pescanova y Panrico acumularon pérdidas millonarias en Bolsa”, establece el TJUE.

Aunque algunos juristas expertos en derecho comunitario sostienen que todos estos delitos han prescrito, el TJUE no descarta citar al Vaticano como responsable subsidiario.

“Ya sufrió bastante el acusado como para que ahora le vengan con esas”, protesta el padre Almunia, teólogo y portavoz en España de la Santa Sede. “Tampoco hay que tomarse las Escrituras literalmente”, argumenta.

Almunia teme que la presión de los tribunales aleje la posibilidad de que se produzca la Segunda Venida de Cristo. “Si nos ponemos en este plan, no va a venir porque no es tonto, y menos sin abogado”, declara el prelado.

Pese a las quejas de la Iglesia, la justicia europea seguirá investigando otros posibles delitos y no descarta acusar formalmente a Nuestro Señor por provocar la quema de un arbusto y poner en peligro a miles de personas saltándose varios controles de plagas.