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Hallan en Jerusalén el sepulcro del ratoncito Pérez

MURIÓ CRUCIFICADO EN UNA TRAMPA PARA RATONES

Un equipo compuesto por arqueólogos de la Universidad Pontificia de Tel Aviv y expertos de la Facultad de Veterinaria de Disneyland-París creen haber encontrado la tumba del legendario ratoncito Pérez. El sepulcro, según la primera datación a ojo, tiene entre 2.000 y 850.000 años, aunque las pruebas de carbono-14 darán una aproximación más exacta cuando estén disponibles, cosa que sucederá de aquí a 3 o 47 años, según la primera estimación del laboratorio.

El hallazgo se ha producido tras años de excavaciones infructuosas en la zona del Mar Muerto. Sin embargo, la semana pasada, operarios de la compañía del Gas de Jerusalén que realizaban obras en la Explanada de las Mezquitas encontraron varios pedruscos con inscripciones antiguas y un dibujo de un ratón. El equipo de expertos abandonó a toda prisa la zona del Mar Muerto, dejando atrás equipamiento valorado en millones de dólares, y verificó que el hallazgo de los operarios del gas era el sepulcro del roedor que, según la tradición judeo-cristiana, se dedicaba al intercambio de piezas dentales por monedas o por regalos de escaso valor.

Tras retirar el pedrolo que lleva un tosco dibujo del ratón, los científicos accedieron a la cámara funeraria y encontraron un depósito de millones de dientes de leche y restos óseos de un pequeño mamífero. “Esto va a ser el ratón Pérez, fijo”, aseguró ayer Ben Guda Horowitz, arqueólogo jefe de la excavación.

El ratoncito Pérez ha sido hasta ahora una figura menor de la Biblia, y los versículos que lo incluían acompañando a Moisés durante el Éxodo fueron eliminados de las Sagradas Escrituras “por falta de espacio y por restar credibilidad al libro”, según el historiador bíblico Jean-Marie Desclée De Brouwer. Sin embargo sí que aparece en varios Evangelios apócrifos como mascota de Jesucristo, siempre sobre su hombro, siguiéndole en sus aventuras prodigiosas. Incluso en la Bíblia de Bristol, prohibida por el Papa Compay II en el siglo VII, se narra cómo Herodes manda asesinar a todos los roedores primogénitos de Palestina y cómo el ratón Pérez logra sobrevivir con sus 400 hermanos aunque, finalmente, acabase crucificado en una trampa para ratones tras ser traicionado por sus discípulos Pixie y Dixie.

El descubrimiento del sepulcro amenaza con alterar la ya de por sí delicada convivencia entre comunidades religiosas, ya que Jerusalén es ciudad Santa de tres de las religiones monoteístas con más socios: judíos, musulmanes y cristianos. Ahora se convertirá también en lugar de peregrinación obligada para millones de fieles creyentes en el ratoncito Pérez (la mayoría niños, o adultos con graves problemas) y el ejército israelí ya ha advertido que atacará indiscriminadamente si los niños montan jaleo y bla, bla, bla…