Tras una vida entregada a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, un radar situado en la carretera de Motril ha sido abatido en acto de servicio por unos vándalos que, tal y como se ha informado a la prensa, “lo asaltaron con piedras y botellas de cerveza hasta derribarlo”.

Según la Guardia Civil, el radar iba a ser jubilado hoy mismo.

El resto de radares, enfurecidos y con sed de venganza, multarán a cualquier coche que sobrepase los 20 km/h.

“Era un radar que amaba al cuerpo tanto como el cuerpo le amaba a él, entregado al servicio como nadie, se le echará de menos”, declaraba esta mañana, muy afectado, un compañero de trabajo del radar Multanova Tipo 1A.

“Estuvimos patrullando juntos durante años, pero cuando lo ascendieron a sargento le construyeron una caseta para hacer que sus últimos años fueran más sosegados, porque la carretera quema mucho”.

El agente ha reconocido que, en muchas ocasiones, al finalizar su turno, acudía al cruce de la carretera de Motril para pasar un rato con su excompañero: “Yo me tomaba unas cervezas mientras veía los coches pasar y me marchaba a casa y le dejaba; para él nunca era demasiado tarde para seguir atrapando delincuentes y fitipaldis”.

Según la Guardia Civil, el radar ya debía haberse retirado, pero Tráfico decidió prorrogar sus servicios hasta hoy. “En parte porque no hay presupuesto para nuevas incorporaciones, pero sobre todo porque veías que seguía multando con la misma energía de siempre”, ha explicado un portavoz del cuerpo policial.

“El verano pasado, varios gamberros lo perdigonearon desde un coche en marcha y él no se movió del sitio, aunque desde entonces hacía las fotos un poco torcidas”, ha añadido. “Nos ha ayudado a retirar mucha escoria de las carreteras, tomándose cada caso como un asunto personal”, sentencia el agente.

En homenaje a la trayectoria del Multanova, Caixaforum Madrid expondrá una retrospectiva de sus mejores fotografías.