Tras comprobar que el nuevo iPhone que compraste el otro día se puede doblar fácilmente, mamá ha adquirido la costumbre de guardarlo en el primer cajón de la cómoda, entre los calcetines, argumentando que “es donde tiene que estar”.

Tu iPad se encogió en la lavadora y ahora es un iPad Mini

“¿Quieres que te lo planche?”, ha preguntado esta misma mañana, haciendo saltar todas las alarmas.

Como ella, miles de otras madres agradecen a Apple que haya fabricado un teléfono que se dobla con facilidad y piden que el próximo modelo se pueda meter en la lavadora para no tenerlo que llevar a la tintorería.

Pese a que el propio fabricante ha aclarado que no es necesario ni conveniente lavar el teléfono con agua, tu madre considera que “mientras lo lleves en el bolsillo al lado de los cataplines habrá que lavarlo cada día como tus calzoncillos”.

En un foro especializado, un usuario lamentaba haber dejado su iPad encima de la mesa del comedor porque su madre, al verlo, lo puso en la lavadora a 60 grados “y ahora tengo un iPad Mini que huele a Mimosín”. “Se me ha llenado el Candy Crush de bolas de pelusa”, añadía el afectado.

Al cierre de la edición, mamá ha informado de que la funda de ganchillo que diseñó para el nuevo iPhone “ya está casi terminada, solo me falta bordar tus iniciales para que no te lo quiten los otros niños en el trabajo”.