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Los responsables de las tarjetas B de Caja Madrid darán explicaciones tras la resaca, cuando recuerden algo

"¿DÓNDE COJONES ESTAMOS?", HA PREGUNTADO RODRIGO RATO, DESNUDO EN LA SUITE DE UN HOTEL

Los exdirectivos de Caja Madrid que, con las llamadas tarjetas «black», gastaron 15,5 millones de euros en efectivo, joyas, hoteles, ropa, alcohol y otras cosas que ahora mismo no recuerdan, han despertado hoy tumbados en el suelo de una suite de lujo si entender por qué aparecen sus rostros en la prensa nacional.

«¿Dónde cojones estamos?», ha preguntado Ildefonso Sánchez-Barcoj, exdirector general de Caja Madrid, con un dolor de cabeza «insoportable». «Tíos, creo que esto es Tailandia, ¿no?», ha añadido Miguel Blesa sacándose del ano seis billetes de quinientos euros. «¿Yo no estaba en el trullo?», ha añadido.

El despertar más desagradable ha sido el de Rodrigo Rato, que tenía la cabeza metida en el mueble bar y, a través del reflejo de una botella de whisky, ha comprobado que le faltaba un diente. «¡Oh, mierda! ¡Mi incisivo lateral ha volado!», ha exclamado fuera de sí, justo antes de resbalar con restos de semen y caer encima de una cristalera que se ha hecho añicos.

«Mierda, mierda, mierda. ¿Qué cojones hemos hecho?», insistía Blesa mientras repasaba la prensa española en el iPad. «Estamos jodidos», ha concluido.

Totalmente desnudo y sin darse cuenta aún de que tiene el oso de Caja Madrid tatuado en la frente, Sánchez-Barcoj ha ido al baño a orinar y lo que allí ha visto le ha hecho gritar de puro terror. «¡Dios mío! ¡Tenemos que salir de aquí! ¡Vámonos de aquí cagando leches!», ha exigido totalmente fuera de sí.

Pese a la urgencia, los directivos siguen recluidos en la habitación del hotel porque una prostituta dominicana yace inconsciente bloqueando la puerta y los banqueros no tienen fuerzas para retirarla.