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La presunción de inocencia no se aplicará a los que tengan cara de malo

SER UN ENERGÚMENO SERÁ ILEGAL

El principio jurídico de presunción de inocencia, que garantiza que nadie puede ser condenado si no se le ha declarado culpable en un juicio, no se aplicará cuando el acusado «tenga muy mala pinta y sus rasgos faciales coincidan con las de un delincuente sin ningún género de dudas».

Lo ha anunciado esta mañana el ministro de Justicia, Rafael Catalá, que ha admitido que tenía «muchas ganas de aplicar esta medida» porque considera que «agilizará los procesos judiciales entre un 40 y un 60%».

«Hay gente que ya ves que no… quiero decir, que está claro que no te puedes fiar», ha insistido el ministro.

Para «los que sean normales», la presunción de inocencia se tendrá en cuenta como hasta ahora.

Tener una pinta horrible y poner cara de asesino será motivo de sanción

«Si se sospecha de alguien que no querrías que fuera el novio de tu hija o el canguro de tu bebé porque tiene cara de ser mala gente y encima te dicen que ha hecho no sé qué ilegal, el sentido común será garantía suficiente para imponer sanciones o incluso penas de cárcel», ha explicado Catalá.

El ministro ha dicho a los periodistas que «esto lo pensamos todos en el fondo, ya está bien de andarnos con remilgos, ¿no?».

La decisión, única en Europa, entra en conflicto con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece que la presunción de inocencia debe respetarse en cualquier caso. «Ya hablaremos con ellos si hace falta», ha prometido el ministro de Justicia. «Ellos lo van a entender y, si no, les enseñamos fotos que me ha pasado la Policía Nacional de una serie de energúmenos que, de verdad, si no han hecho algo está claro que lo van a hacer a la mínima que puedan», ha agregado. «Hay cada indeseable por ahí… de los de cambiarte de acera y echar a correr», ha subrayado.

Para tranquilizar a algunos juristas que se han rasgado las vestiduras tras el anuncio del Ministerio, el titular de Justicia ha declarado que «en este país aún no se aplica la pena de muerte; por lo tanto, si nos equivocamos por lo que sea, tampoco los vamos a matar».

Dos horas después del anuncio oficial, la Policía ha irrumpido en el bar de abajo -el que está al lado del chino no, el otro- y se ha llevado al tipo ese que nunca habla con nadie, el que siempre lleva una sudadera azul y que no está claro a qué se dedica.