Tras los altercados que han tenido lugar hoy en Tordesillas entre partidarios y detractores del torneo del toro de la Vega, el Gobierno ha decidido aprobar con carácter de urgencia el Real Decreto-Ley que regula las salvajadas que se cometen en España.

“En las fiestas populares, muchos animales son sacrificados por la multitud en horas en las que deberían estar durmiendo, aparte de que muchas veces se les atraviesa con lanzas que ni siquiera se han lavado con agua y jabón”, ha admitido la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

“Hay que respetar la tradición pero en pleno siglo XXI no es tolerable obligar a un animal a madrugar para perseguirlo por la era”, ha añadido, recordando las declaraciones internacionales que regulan las relaciones entre animales y gente de pueblo.

Habrá que respetar el ciclo de sueño del animal antes de alancearlo

A partir de mañana, en las brochetas de más de cinco reses, el Ejecutivo obligará a colocar un trozo de pimiento entre cada toro. También será imprescindible un permiso del ayuntamiento para violar a una cabra o arrojarla desde lo alto de un campanario. “No se permitirá tirar animales desde los edificios si la calle en la que van a caer no se ha barrido recientemente o hay coches aparcados en doble fila”, ha explicado la vicepresidenta.

No se descarta que, en pocos meses, sea necesario sacarse el carné de ciudadano anormal para realizar según qué practicas salvajes.

En cuanto a introducirse roedores por el ano, el Gobierno sigue manteniendo el vacío legal existente hasta ahora “porque son prácticas que entran dentro del ámbito privado” y, por tanto, deben ser respetadas “porque la intimidad sexual de los animales es sagrada”.