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Un cigarrillo electrónico defectuoso convierte a un hombre en un semidiós con poder sobre la electricidad

TAMBIÉN TIENE EL PODER DEL VAPOR

Tras recibir una descarga desproporcionadamente alta de nicotina y electricidad, Antón Pejiguero, un oficinista de 33 años, se ha sentido inusitadamente poderoso y ha comprobado que es capaz de controlar las fuerzas energéticas, convirtiéndose en un semidiós con desbocados poderes eléctricos.

“Puedo sacar rayos por las palmas de las manos y, si quiero, absorber toda la energía del edificio para alimentar mi hambre de luz», ha declarado mientras enviaba un documento a imprimir con solo desearlo.

“Fumar en el trabajo me ha convertido en un titán de infinitos poderes”, añade.

Según explica, todo ha ocurrido muy rápido: estaba vapeando un líquido sabor «piña colada» cuando ha sentido un chispazo en la boca y ha caído desmayado. Al levantarse, Marisa, de contabilidad, estaba con los pelos erizados por la electricidad que emanaba de Pejiguero, que enseguida ha entendido que era dueño de un vigor eléctrico sin precedentes.

“Podría haceros doblegar ante el poder del rayo si quisiera, soy amo y señor de la electricidad y la energía”, ha asegurado este auxiliar administrativo que en abril decidió probar los cigarrillos electrónicos por consejo de su cuñado. “Al principio me daba un poco de corte porque es un cacharro algo engorroso, pero ahora es la fuente de todo mi maná; noto todos estos voltios recorriendo mi cuerpo y me piden más poder”, ha dicho.

“Más poder, más, más, más, necesito más”, ha declarado mientras mordía unos cables.

Dado que el origen de su poder ha sido un cigarrillo electrónico, este individuo también tiene la capacidad de controlar el vapor. “No es tan útil como la electricidad pero puedo hacer capuccinos para toda la oficina”, ha dicho tras cargar la batería del móvil de un compañero. “Por ahora estoy destinando mis poderes sobrehumanos al bien, pero no sé durante cuánto tiempo podré controlarlos”, ha reconocido.

Al cierre de la edición, diversos testigos han informado que Pejiguero ha absorbido la energía de media ciudad y en estos momentos mide 40 metros de altura. «¡Llamadme Amperio!», ha pedido a gritos.