Con toda la buena intención pero ignorando los riesgos del producto financiero que estaba arrebatando a los ricos, Robin Hood implicó a cientos de personas sin recursos en la estafa de las participaciones preferentes.

Así lo ha dictaminado un juzgado de Madrid, que ha condenado al héroe benefactor a compensar a los afectados pese a que él insiste en que solo quería ayudar.

Dice que solo quería ayudar

“Las víctimas son personas de cierta edad, con nula formación financiera y bancaria pero que confiaban en la trayectoria histórica del señor Hood”, explica el magistrado. “Solo una persona desesperada puede aceptar los consejos financieros de un individuo con mallas que vive en los árboles”, insiste.

Robin Hood sigue pagando las consecuencias de la estafa del Forum Filatélico de 2006, cuando también implicó a varios incautos en dicha estafa piramidal.

“Ha querido robar a ricos que son mejores ladrones que él. Lo mejor es que se dedique a robar carteras, que es lo que controla”, apunta una de las víctimas de las preferentes.

Luciendo pancartas con la frase “Robin, capullo, este dinero no es tuyo”, varios de los estafados se han acercado al árbol en el que reside Robin Hood para reclamar sus ahorros y han sacudido el tronco para que bajara y diera explicaciones.

Al cierre de la edición, el forajido inglés ha sido visto a las puertas de la sede de Bankia, en Madrid, equipado con un arco y unas flechas. “Le han tirado unas monedas creyendo que era una estatua humana. Este hombre está acabado”, lamentaba un transeúnte.