El inspector Harry Callahan, más conocido como Harry “el sucio”, se ha atrevido finalmente a ver la película “Los puentes de Madison”, el clásico drama romántico en el que el actor Clint Eastwood interpreta a un fotógrafo “nenaza y cansino”, según Callahan.

“Me ha amargado el día”, admite

El agente ha irrumpido esta mañana en el Departamento de Policía de San Francisco echando pestes de Eastwood y explicando que tuvo que parar la cinta VHS a media película para estamparla contra la pantalla de su mugriento televisor de los años sesenta. “Con lo que él ha sido y míralo ahora, mojando las bragas de las menopáusicas”, ha declarado.

Harry “el sucio” considera que el actor californiano “ya no es hombre ni es nada” e insiste en que está viejo y ha perdido el norte. “Voy a localizar a esta sucia rata blandengue y le voy a estampar mi revólver en el culo, aunque igual le gusta al pedazo de maricón”, ha exclamado.

La decepción ha sumido a Callahan en un estado de ánimo sombrío. Desconfiado y paranoico, interpreta las miradas de sus compañeros como una burla. “¿Qué coño miras? ¿A ti qué coño te pasa?”, ha gritado a un joven policía. “Me cago en mi puta vida”, ha añadido luego.

El mítico y conflictivo inspector ha pasado casi toda la mañana encerrado en el baño y sin querer hablar con nadie. “El tiempo curte a los grandes hombres, no los ablanda. ¿Qué pollas ha pasado contigo, Clint?”, ha repetido frente al espejo, acariciando su arrugado rostro. “¿Pero qué hostias?”, ha gritado impotente.

A media mañana, Harry “el sucio” ha recorrido los videoclubs de su barrio confiscando todas las películas de la última etapa de Clint Eastwood. Luego se le ha visto ensimismado frente a un póster de “Infierno de cobardes”, recordando escenas del western con los ojos empañados.