Renfe ha anunciado este mediodía que modificará la ruta del AVE Madrid-Barcelona porque “lo de tener que parar en Zaragoza es un bajón tanto para el conductor como para los pasajeros”.

No compensa detenerse para que se bajen “cuatro mataos”

“Estás conduciendo a más de 300 kilómetros por hora, habiendo pillado ya el ritmo, y de repente tienes que parar a la mitad para que se bajen cuatro mataos”, se quejaba uno de los trabajadores de Renfe, que protestó por escrito en repetidas ocasiones y logró recoger más de 150 firmas de compañeros, dos de ellos naturales de Zaragoza.

A través de un escueto comunicado, la empresa confiesa que “al inaugurar la línea, se actuó de buena fe pensando en otras localidades que no fueran Madrid y Barcelona. Sin embargo, en la práctica se ha visto que las paradas compasivas ralentizan el servicio y ponen de mal humor a todo el mundo”.

Miembros de Renfe aseguran, además, que cuando el tren hace su parada en Zaragoza la situación en los vagones es tensa. “Todos miran con odio a los que se bajan y nadie les ayuda a coger la maleta. Al contrario. Siempre cae alguna patadita supuestamente involuntaria. Y Renfe no quiere fomentar estas situaciones de acoso que podrían acabar en violencia”, explica la nota informativa. “Si tan bonita es Zaragoza, no hace falta que viajen a ningún sitio”, añade.

El alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, ha declarado que entiende la decisión de Renfe y agradece la paciencia que los viajeros han tenido hasta hoy. “Es verdad que el AVE resultaba muy práctico pero no es menos cierto que a nosotros nos pega más ir en autocar”.