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Amenazar con partir la cara agiliza un 30% las gestiones administrativas

GRITARLE "VENGA, HIJOPUTA" A UN SEMÁFORO HACE QUE SE PONGA EN VERDE ANTES

Un estudio del Instituto Nacional de Estadística presentado esta mañana confirma que las gestiones administrativas pueden agilizarse hasta un 30% si se amenaza a sus responsables con partirles la cara.

«Este 30% refiere al sector de la empresa privada. Cuando se trata del sector público, es muy difícil pasar del 15% incluso si se pone en peligro la integridad física de los hijos de los implicados», matiza el informe.

De hecho, en algunas delegaciones de la Agencia Tributaria, los funcionarios están preparados para responder cuando algún contribuyente les grita «Te voy a matar». En tal caso, muchos ofrecen a la persona alterada el formulario 404, titulado «Solicitud de fallecimiento de personal administrativo».

«Hace tres meses le dije a una funcionaria que me atendiera de una vez o le arrancaba la cabeza. Me contestó que tenía que solicitar el modelo 567 en el departamento de agresiones intencionadas. Pues bien, después de cuatro horas de cola, rellené el formulario, lo entregué, y a los seis meses recibo una notificación que dice que la solicitud me ha sido denegada y que tengo que presentarme el próximo día 15 para que me den a mí una hostia porque se me ha incluido en el registro público de desgraciados», se queja un contribuyente.

Pese a las dificultades, el estudio reitera que las malas caras y la violencia verbal y física favorecen la fluidez de los procesos administrativos y reducen las esperas, incluso cuando la interacción se realiza con máquinas y no con personas.

Así pues, gritarle a un semáforo «Venga, hijoputa, ponte en verde ya» suele adelantar el cambio de disco. Igualmente, aporrear la pantalla de un ordenador cuando éste se está encendiendo e insultarle diciendo «Arranca, cojones, me cago en tu puta madre» permite acelerar el proceso entre un segundo y un segundo y medio.

Los científicos aún tienen que confirmar, eso sí, que darle una patada a una mesa cuando te has golpeado con ella afecta a la memoria del mueble hasta el punto de que éste piensa, a nivel de mueble, algo parecido a «cuidado con este tío que tiene mala hostia, la próxima vez apártate tú cuando veas que se va a dar con la rodilla o la vamos a tener, que está tan loco como para gritarte a ti como si fuera un puto energúmeno».