Según ha podido saber este diario, el Ministerio de Economía estaría estudiando imponer un tributo por soñar. El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha aclarado algo más acerca de cómo van a ser los próximos ajustes que el Gobierno prepara para este mes de septiembre.

“Estamos en un tránsito hacia una fiscalidad mayor en el ámbito de la imposición indirecta. Soñar no puede seguir saliendo gratis. No es una necesidad básica: es un artículo de lujo”. La Comisión Europea ha criticado la medida por considerar que va en dirección contraria a las recomendaciones de la Unión Europea, más partidaria de gravar la tributación vinculada al consumo.

El gravamen de los sueños es una vieja aspiración del sector empresarial, que con la crisis se ha ido convirtiendo en una necesidad. No es la primera vez que el Gobierno habla de esta posibilidad para impulsar la productividad. “El rendimiento de un soñador puede llegar a ser hasta un 60% inferior al de un trabajador capaz de vivir en la realidad y de mantener su imaginación a raya”, asegura el presidente de la patronal, Juan Rosell.

De acuerdo con el Plan de Estabilidad presentado por el Ejecutivo a Bruselas, la cotización de los sueños aumentará los ingresos del Estado el año próximo en cinco décimas. Para 2016 y 2017 la previsión es que el peso sobre el PIB se incremente en siete décimas más.

Cristóbal Montoro aseguró ayer en El Escorial que “nuestros sueños se pagarán poco en comparación con otros países” y que, además, “pagarán quienes tengan que pagar”.

Soñar con La Roja será más barato

El FMI y la Comisión Europea se han mostrado partidarios de imponer una tasa a los soñadores en numerosas ocasiones. Eso sí, ésta no afectaría a aquellos que sueñen con los triunfos de La Roja o de Rafa Nadal. Al menos es lo que ha transmitido el presidente de Baleares, José Ramón Bauzá. “Debemos imponer una mayor carga fiscal sobre aquellos sueños que fomenten las aspiraciones personales e inciten a anhelar un mayor nivel de vida o un futuro mejor”, manifestó ayer Bauzá en un desayuno informativo. “Los sueños colectivos relacionados con el deporte no deberían tributar ya que al fin y al cabo se trata de logros ajenos. Que la ciudadanía viva esas aspiraciones como propias solo es producto de sus limitaciones intelectuales. Podemos cobrarles por soñadores, pero no por tontos”.