El presidente del Banco Santander, Emilio Botín, se ha levantado esta mañana muy pronto y, corriendo descalzo por los pasillos de su residencia entre risas, se ha encerrado en su despacho para ordenar la compra de la empresa Inditex desde su ordenador.

La intención del banquero era sorprender de buena mañana a su amigo Amancio Ortega, dueño de la empresa textil, y no responder a sus llamadas hasta bien entrada la tarde, cuando tenía previsto desvelar que todo era una broma.

“Se va a enterar el enano cabrón”, amenaza Amancio Ortega

Los planes de Botín, sin embargo, se han truncado porque el ajetreo que la travesura ha provocado en el mercado de valores ha obligado a los asesores del banquero a ponerse serios. “A los grandes agentes económicos no les va el cachondeo”, ha lamentado Emilio Botín, que pese a todo no ha podido evitar, en el último momento, vender Inditex a una empleada de los servicios de limpieza a cambio de 20 euros y un beso en la mejilla.

“Es un cabrón incorregible”, ha sentenciado Amancio Ortega en la rueda de prensa improvisada que ha tenido que ofrecer a los medios de buena mañana, aún con legañas en los ojos. “Que le ha vendido mi empresa a una chacha”, ha añadido estupefacto.

La operación ha tenido lugar la misma semana en la que se ha anunciado una caída de los beneficios de Inditex de más del 7% por la depreciación de divisas, por lo que Ortega considera que su amigo ha sido “especialmente mamón”. De todos modos, aún no está claro que la broma haya afectado a la empresa “porque los mercados no están acostumbrados a estas marcianadas y aún no saben si todo esto es bueno o es malo”, en palabras del empresario gallego.

A las doce del mediodía, Inditex había vuelto a manos de su propietario original, que ahora está pensando “cómo se la devuelvo al enano cabrón”.

Al cierre de la edición, varias fuentes han confirmado la compra de doce cazas F-18 del Ejército del Aire por parte de Inditex.