Un equipo internacional de científicos ha informado esta semana que está absolutamente deslumbrado por diversas fotografías de un perro que, aparentemente, se pasea a sí mismo sujetando la correa con sus propias fauces, sin necesidad de un humano.

“Está mordiendo su propia correa y, cuando la arrastra, su propio cuerpo la sigue pero la boca que aguanta la correa forma parte misma del cuerpo que la correa sujeta”, explica el doctor Alan Reynolds, biólogo de la Universidad de Stanford y director del equipo que está tratando de encontrar una explicación al fenómeno.

“Es como si una parte del perro se convirtiera en la persona que pasea al perro pero sin la persona, solo con el perro”, dice.

“No sé si me explico: es un sistema cerrado autofundamentado”, añade.

“El perro no es solo independiente sino también recursivo. Está poniendo patas arriba todo lo que sabíamos sobre correas de perro”, explica Reynolds.

El equipo de científicos no cree que la física actual sea capaz de explicar el fenómeno con solvencia pero “comprenderlo podría suponer hallar una fuente de energía inagotable, por ejemplo”.

“Lamentablemente, por ahora solo estamos generando vídeos para YouTube”, concluye el científico.