Siendo un fiel reflejo de su estado psicológico, los fondos de pantalla del ordenador de Antonio Sanjosé, trabajador de la oficina de Barcelona de la multinacional Jenkins&Co, se han convertido en un espejo que ha permitido a diversos especialistas reconstruir el horror con el que convive a diario en su trabajo.

“Cuando Antonio se pone un fondo de pantalla predeterminado de Windows Vista sabes que por dentro se siente un peón sin personalidad que ha renunciado a todos sus sueños”, dice un compañero de Sanjosé.

“En una ocasión, no se puso de acuerdo con Martina para las vacaciones y eligió como fondo de escritorio la playa de Windows durante semanas”, añade.

Otras veces, Antonio hace dibujos en MSPaint o usando las autoformas de Word que son, según los especialistas que los han analizado, “un perturbador espejo del infierno en el que se ve obligado a vivir”. Estos últimos días, el escritorio del ordenador de Antonio muestra un dibujo donde él mismo aparece encerrado en una oficina como un ser empequeñecido e insignificante al lado de dos jefes amenazantes y con terribles fauces que ha representado como enormes monstruos de color verde.

“Lo único que quiero es que mi jefe deje de enfadarse conmigo”, dice Antonio cuando se le pregunta por los dibujos que hace.

Según fuentes cercanas a la oficina, Antonio no es el único trabajador que se expresa mediante sus fondos de escritorio. “Hay gente que tiene el fondo predeterminado de Windows XP desde hace diez años”, explica uno de los informáticos de la oficina. “A algunos les hemos enseñado a poner otras cosas para que se lo personalicen y están tan acostumbrados al horror que nos piden que lo dejemos como está, de puro miedo”.