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Fallece justo el día que terminaba su contrato de permanencia con Movistar

MURIÓ SOLO Y RODEADO DE MALAS COMPAÑÍAS

Esta madrugada ha muerto un abonado de la compañía Movistar en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. El fallecimiento se ha producido justo cuando vencía el contrato de permanencia que el paciente había firmado con la empresa de telefonía años atrás.

Aquejado de una infección pulmonar, el enfermo luchó hasta el último momento para mantenerse con vida y poder cambiar de proveedor, pues nunca había conocido otra compañía que no fuera la suya.

«Probó un tratamiento muy agresivo que solo le iba a dar tres o cuatro semanas de margen, pero decía que valía la pena porque no quería morir siendo de la misma compañía con la que había nacido», explican fuentes del equipo médico.

Estaba terminal

«Su abuelo era de Telefónica, su padre de Moviline y él tuvo que seguir la tradición familiar con Movistar pese a que, en su fuero interno, tuvo siempre inquietudes y quiso probar cosas nuevas», explica la enfermera que atendía al paciente y que era, aparte de Movistar, su única compañía.

«La gente le hablaba mal de Vodafone, Orange, Ono y demás empresas de la competencia, pero él deseaba experimentar nuevas sensaciones, conocer otra gente. Salir del armario, en definitiva. Su espíritu libre estuvo a punto de alzar el vuelo pero murió justo antes de ver cumplido su sueño», insiste la enfermera entre lágrimas.

En los diarios personales del abonado pueden leerse conversaciones ficticias del autor con operadoras de Vodafone, que tramitan la portabilidad. «No, señorita, no quiero conservar mi número. Sé que es el número que ostentaba mi padre, pero necesito cambiarlo todo, empezar de cero, vivir mi propia vida con mi propio número de teléfono. La vida es móvil, ¿verdad?», escribió el fallecido horas antes de su deceso.

La enfermera asegura también que, mientras agonizaba, el paciente juró que veía el logotipo de Vodafone rodeado de un halo de luz. «Me pidió un bolígrafo y, con la mano temblorosa, intentaba estampar su firma en el aire, imagino que pensando en un nuevo contrato sin ataduras», revela.

Tras la muerte del enfermo, dos operarios de Movistar han acudido al centro hospitalario para retirar el cadáver y utilizarlo como abonado. Pese a las protestas de la enfermera, los trabajadores han recordado que «como no se firmó un nuevo contrato, su memoria SIM pertenece a Movistar».