Después de que, desde el partido, le insistieran durante semanas para que acudiera a un mitin, el expresidente José María Aznar compareció ayer en un acto de campaña del PP sin soltar sus mancuernas, de ocho kilos cada una, y sin dejar un solo momento de ejercitar depreocupadamente los bíceps durante toda su intervención mientras pedía el voto para Miguel Arias Cañete.

“Me han dicho que venga a explicaros cómo está el mundo, y aquí estoy”, dijo al acercarse al estrado sin mencionar las voluminosas pesas. “Europa os necesita y me necesita a mí y necesita al PP y necesita la fuerza de todos”, gritó para arrancar un encendido discurso.

Señalando que Miguel Arias Cañete “es la mejor inversión que podemos hacer todos los españoles”, Aznar inclinó su tronco hacia delante para, manteniendo la espalda recta, hacer ocho series de diez elevaciones laterales para trabajar los deltoides.

“Ciento noventa y una, ciento noventa y dos, ciento noventa y tres, ciento noventa y cuatro…” declaró Aznar ante un entregadísimo público mientras hacía sentadillas.

Para los últimos minutos de su intervención, el expresidente se arrancó las mangas del traje y de la camisa y prosiguió con su análisis de la complicada situación económica actual. Luego pidió ayuda a otros dirigentes populares para que le agarraran los pies con el fin de poder hacer 300 abdominales de techo.