Tras comprobar que no quedaban quicos en la superficie de un bol de cóctel de frutos secos, un dedo índice ha iniciado una expedición hacia lo más profundo del cuenco para hacerse con un posible último ejemplar en un alarde de heroicidad y valentía.

“Se nota que es el dedo índice, el pulgar jamás lo lograría”

Según diversos analistas, las posibilidades de que queden quicos “ahí abajo” son escasas o casi nulas, además de que el viaje debe llevarse a cabo “completamente a ciegas y siguiendo el tacto y el instinto como únicas guías, intentando esquivar los garbanzos secos”.

“No merece la pena intentarlo”, ha comentado un testimonio al ver la determinación del dedo adentrándose en las entrañas del mezclado de snacks.

El bol, además, es demasiado estrecho como para que otros dedos puedan ayudar, por lo que, de haber un quico, el dedo índice deberá atraparlo arrinconándolo contra las paredes del recipiente y arrastrándolo hacia la superficie, intentando asimismo que no cayera y volviera a perderse.

“Es imposible, se acabaron hace mucho, no quedan quicos ya aquí”, ha comentado otro de los testigos segundos antes de que el índice regresara de su generosa misión de búsqueda con un quico.

A última hora, se ha confirmado que el último quico era en realidad un trozo de haba redondeado.