El exdirector del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez, sigue vinculado al periódico “con el entusiasmo de siempre” un mes después de abandonar su cargo.

Lo han corroborado esta mañana fuentes de la redacción del periódico, que han sorprendido al periodista corrigiendo con un bolígrafo rojo un ejemplar del diario. “Iba refunfuñando, tachando frases, y luego ha pedido unas tijeras y se ha puesto a recortar noticias para luego pegarlas en páginas distintas”, explica un redactor.

“No deja de mirar el móvil, como si esperara una llamada, y da vueltas por la redacción preguntándonos cómo nos va e incluso metiéndonos prisa”, añade.

Pedro Jota pasa todo el día en la redacción porque sigue colaborando con el medio escribiendo su carta de los domingos. Su entorno cree, sin embargo, que su colaboración semanal es una excusa para llenar el tiempo libre haciendo ver que sigue dirigiendo El Mundo.

“Al final del día llama a mi despacho, me pregunta qué tal todo y me entrega un ejemplar del periódico ‘tuneado’ por él. Se me van acumulando sus ejemplares recortados en la mesa, estoy tan ocupado que no puedo dedicar ni un minuto a leerlos”, lamenta el actual director, Casimiro García-Abadillo.

García-Abadillo reconoce además que el exdirector aprovecha “para moverme las cosas de sitio” cada vez que entra en su despacho. “Creo que quedaba mejor como estaba antes”, le dice Pedro Jota a su compañero, refiriéndose a la nueva disposición de los cuadros y los libros.

“Al final le he encargado un reportaje de investigación”, admite el director de El Mundo. “Le he pedido que vaya a un parque cercano a la redacción con una bolsa llena de migas de pan y alimente a las palomas, estudiando sus hábitos de comportamiento. Creo que estará ocupado con esto varias semanas”, asegura.