Tras más de 40 años advirtiendo al gran público de que la estaban matando suavemente, la cantante de “Killing Me Softly” ha perdido hoy la vida a manos de un joven extraño para sus ojos. Según la autopsia, la artista murió “tras serle rasgado su dolor con los dedos”.

Nunca interpuso una denuncia

“Al final el hijo de puta lo ha conseguido”, explicaba esta mañana el representante de la fallecida, que ha criticado duramente la indiferencia de la sociedad y de las autoridades. “Aparte de no ayudarla, el personal se dedicaba a aplaudir”, insiste.

Aunque la cantante no interpuso nunca una denuncia, hizo peticiones reiteradas de auxilio a través de conciertos, emisoras de radio e hilos musicales. “No sabía cómo decirlo ya”, insiste su entorno, pese a que el abogado de la fallecida admite que “matar suavemente con una canción no es un delito tipificado. Como mucho te puede caer un paquete si la pones muy alta”.

“Estuvo cantando ‘Quiet Fire’ durante meses y al final murieron varias personas completamente calcinadas”, argumenta el manager, que anima “a otras artistas que estén cantando este tipo de cosas a que, en vez de refugiarse en la música, vayan a denunciar los hechos a la policía”.

Las autoridades policiales critican la falta de medios pero aseguran que están detrás de casos similares como, por ejemplo, el del grupo “The Killers”. “Ya pueden andarse con cuidado estos muchachos: estamos esperando a que den un paso en falso”. Tampoco Rob Halford, quien fuera líder de “Judas Priest”, se librará de declarar ante el juez por cantar reiteradamente “Breaking The Law”.

El cantante Paul McCartney ha expresado su “profundo pesar” por la muerte de la cantante de “Killing Me Softly” y ha aprovechado para recordar que “han pasado muchos años desde que compuse ‘Help!’, mis compañeros han ido cayendo como moscas y yo sigo esperando una pequeña ayuda de mis amigos”.