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Interrumpe un coito para cambiar el ticket del parking

"PARA ARRUINARME A BASE DE MULTAS PREFIERO IR DE PUTAS", ARGUMENTA

Ricardo Romanones ha interrumpido bruscamente esta mañana un encuentro sexual al recordar de repente que tenía el coche aparcado en una zona azul y debía renovar urgentemente el ticket del parquímetro para no exponerse a una sanción económica.

«Es un cerdo hijo de puta», ha declarado al respecto su actual amante, Silvia Sancho, que considera una falta de respeto «que me deje a medias mientras le susurro cosas guarras al oído y encima tenga la cara dura de preguntarme si recuerdo dónde coño lo aparcó».

«Soy más pobre que romántico», admite

Romanones insiste en que las multas por no actualizar el ticket en una zona azul «pueden llegar a los cincuenta o sesenta euros, que ya es más de lo que cuesta un completo en la calle Montera, que encima me queda cerca y puedo ir andando». Argumenta asimismo que «yo soy una persona entregada y no me considero frío, pero lo que se dice tonto tampoco».

El hombre dice también que «iba a ser un polvo rápido y luego resulta que no», y declara que «de haber sabido que la cosa se alargaría más, hubiera ido en metro y santas pascuas». Ha recalcado igualmente que «en Madrid es más difícil aparcar que encontrar a alguien con quien hacer el amor».

Su compañera cree que «el tema del coche se convirtió en prioritario porque él ya se había corrido y lo tenía todo hecho» y sentencia que «cuando a él le interesa, ya puede haber un incendio que le da lo mismo».

Sin embargo, Ricardo Romanones subraya que «hay que respetar las leyes y, si todos los conductores hiciéramos lo mismo pensando con la polla, esto sería un caos». También apunta que «yo he propuesto varias veces hacerlo en el coche para no exponernos a este tipo de situaciones, pero ella se ha negado siempre».

«Al principio es verdad que me daba cosa, pero que conste que le metí mano en el Ford Focus hace dos meses y no quiso follar porque el coche era nuevo», replica la mujer.

Siguiendo con la escalada de reproches, Romanones ha revelado que su amante «gira la cabeza para mirar el móvil cuando le llega un Whatsapp aunque yo le esté comiendo el coño en ese momento». Esta información ha sido negada con rotundidad por Silvia Sancho, quien ha acusado a su pareja de «irse de la lengua cuando menos conviene».

Después de salir a la calle en cueros para cambiar rápidamente el ticket y aparcar luego el tema de la discusión, Romanones ha emprendido un proceso de reconciliación que ha sido de nuevo interrumpido al sonar el telefonillo. «Tengo que contestar porque estoy esperando un paquete que no es precisamente el tuyo», ha aclarado Silvia Sancho mientras su compañero encendía un cigarro y revisaba las menciones de su cuenta en Twitter.

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