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El capitán del Madrid arrojó el escudo a los pies del rival y ordenó la rendición de sus hombres

LOS JUGADORES DEL REAL MADRID QUEDARÁN A MERCED DEL EQUIPO VENCEDOR

Ayer a última hora de la noche, y tras batallar duramente en el transcurso de noventa interminables minutos, un exhausto Iker Casillas ordenó a sus hombres la retirada, se arrodilló ante Puyol y arrojó a sus pies el escudo del Real Madrid, dando por finalizada la contienda y haciendo oficial la rendición de su equipo ante el Barcelona.

Tras la derrota, está en manos del equipo ganador la decisión de anexionar los supervivientes del otro bando a su equipo o permitirles mantener su campo en términos de vasallaje, permaneciendo bajo el dominio barcelonista.

«Si el Barcelona anexiona a los jugadores vencidos, seguro que los pondrá en primera fila en contiendas contra otros rivales como carne de batalla, para que reciban todas las faltas», comentó ayer un analista.

Los sucesivos ataques y asedios del visitante hacia la defensa local, que no dudó en usar a sus hombres a modo de barricadas, culminaron en un asedio que venció todas las resistencias.

Tras la victoria, y como es tradicional, los vencedores salaron el campo del rival, robaron las mujeres de los otros jugadores y, ya entrada la noche, saquearon el minibar de sus hoteles. Esta tarde, los del Barcelona serán aclamados como héroes al regresar a sus tierras, donde ya ha llegado la noticia de su victoria.