Andrés Sopeña, empresario madrileño de 33 años, ha recurrido al Programa Marco para la Competitividad y la Innovación de la Unión Europea para pedir una caña “bien fresquita, a poder ser Mahou”.

El solicitante ha dedicado dos semanas a rellenar los formularios oficiales y ahora espera una respuesta de la Comisión Europea y el Fondo Europeo de Inversiones.

La cerveza y el pincho de tortilla fomentan la iniciativa empresarial

“Me han dicho que tardarán cinco días o así, por culpa de la maldita burocracia. Yo la quiero para este mediodía y si me llega caliente se la voy a devolver”, ha declarado Sopeña.

“Hay mucha gente que, por no informarse, se está perdiendo unos recursos a los que tenemos derecho como ciudadanos de la Unión Europea. A mí no me vale que la gente se queje de que no hay apoyos. Muchos se sorprenderían. Yo pido una caña y a ver qué pasa. No pierdo nada. Dedico muchas horas a mi trabajo y me la merezco. Para mí es un incentivo”, insiste este emprendedor.

Sopeña ha decidido en el último momento complementar la caña “con unas olivitas o un pincho de tortilla” que solicitará hoy mismo al Programa para la Iniciativa Empresarial y la Innovación. “Lo ideal es que los distintos programas se coordinen para que las ayudas lleguen al mismo tiempo. Como me lleguen las olivas y ya me haya bebido la caña, estamos jodidos”, asegura.

El empresario cree que, si le aprueban la solicitud de la caña, las posibilidades de optar a la tapita aumentarán. “Y luego igual me echo una siesta en alguna ciudad europea a través del Programa Erasmus para Jóvenes Emprendedores”, ha añadido.

“Hace un día estupendo para ir de terracitas. Espero que la Comisión Europea esté a la altura de las circunstancias”, sentencia.