La Guardia Civil ha puesto en marcha esta mañana un amplio dispositivo para capturar a los más de 1000 reclusos que se han fugado de la cárcel de Alcalá Meco, en Madrid, después de que Matilda Umbrales, la mujer de la limpieza de la prisión, los soltara para “limpiar a fondo y poder hacer la faena tranquila”.

La fuga de los presos, la mayor que jamás ha tenido lugar en España, se ha dado a las once de la mañana, cuando Matilda ha insistido en pasar el mocho por las celdas y, aprovechando un descuido de los funcionarios, las ha abierto todas. Posteriormente, ha abierto también las diversas puertas de la cárcel “para que corriera el aire y se secara el suelo”.

“Hace tiempo que tenía ganas de meterle mano a las celdas porque ellos no las limpian bien”, ha declarado la mujer a los periodistas. “Y les dije: como no os las recojáis, al final lo haré yo y será peor, que luego os quejáis de que os cambio las cosas de sitio”.

“Son muy desordenados. Las duchas están siempre con un montón de pastillas de jabón en el suelo, que parece que lo hagan a drede” , lamenta la trabajadora.

“Sinceramente, los mejores presos son los que se ahorcan en su propia celda, porque al menos levantan los pies y puedo barrer tranquila”, ha añadido.

A última hora de la mañana, y aprovechando que aún no ha vuelto ningún preso, Matilda ha barrido también los más de 20 túneles que hasta ayer mismo estaban excavando los internos bajo la prisión. “Estaban todos llenos de tierra y tenían las entradas tapadas con pósters indecentes que he quitado para poner unas cortinas”, informa.